Texto: Lara Briden
Traducción: Flora Bosch
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La perimenopausia o “segunda adolescencia” puede tener lugar entre diez y dos años antes de la última menstruación. No es lo mismo que la menopausia, que es el período de la vida que comienza un año después de esta última menstruación. Los síntomas, si es que los hay, aparecen principalmente durante la perimenopausia y son temporales.

La edad a la que se suele tener la última menstruación es entre los 45 y los 55 años, por lo que la edad normal de la perimenopausia es hasta diez años antes de eso, o sea, apenas a los 35 años. En otras palabras, si naciste antes de 1984, podrías estar atravesando la perimenopausia y, sin embargo, todavía ser relativamente joven. Por lo tanto, la perimenopausia no tiene que ver con el envejecimiento, sino que se trata de un reajuste importante (e inevitable) del sistema hormonal.


El momento en el que llega la menopausia depende de nuestra genética

Como explico en mi libro más reciente, Cómo mejorar tu salud hormonal, la menopausia existe desde que existen los seres humanos y no es solo una consecuencia de vivir demasiado tiempo. Según algunas historiadoras, incluso puede que la menopausia haya sido la que nos impulsó a que evolucionáramos hacia tener una vida más extensa.

Genéticamente, estamos programadas para tener la menopausia más o menos a la misma edad a la que la tuvieron nuestras madres o parientas mujeres. Esto puede ser en el extremo más joven del rango normal, es decir, a mitad de los 40. Si es así, estás bien y eres saludable. No significa que estás envejeciendo más rápido que tus amigas. Por otro lado, si estás genéticamente programada para tener la menopausia en el otro extremo del rango normal, es decir, a mitad de los 50, tu perimenopausia ocurre al mismo tiempo que el envejecimiento, que, de todas maneras, no la está causando.
Por último, entrar a la menopausia antes de los 40 años es un trastorno conocido como menopausia prematura o falla ovárica prematura, y tampoco está relacionado con el envejecimiento.

 

Cómo diagnosticar la perimenopausia

La menopausia (incluida la prematura) se diagnostica a través de dos resultados altos de FSH, la hormona foliculoestimulante (más de 40 UI/L), con al menos un mes de diferencia.

Por su parte, la perimenopausia no se diagnostica mediante una prueba de FSH ni ningún otro examen de laboratorio. Se diagnostica sobre la base de la edad y los síntomas. Según Jerilynn C. Prior, profesora canadiense de endocrinología, es probable que una mujer de mediana edad con ciclos regulares esté atravesando la perimenopausia si presenta tres de los siguientes nueve cambios:

· aparición de más flujo y/o de flujo más duradero;

· ciclos menstruales más cortos (de veinticinco días o menos);

· aparición de dolor, hinchazón o bultos en las mamas;

· sonambulismo;

· aumento de los dolores menstruales;

· aparición de sudores nocturnos, sobre todo durante la fase premenstrual;

· aparición de migrañas o gran aumento en la intensidad de las migrañas;

· cambios de humor premenstruales nuevos o más intensos;

· aumento de peso no relacionado con cambios en la actividad física o la alimentación.

En otras palabras, si tienes más de 35 años y tienes al menos tres de estos síntomas, es probable que estés atravesando la perimenopausia.

¿Cuáles son los cambios hormonales que ocurren en la perimenopausia?

En las primeras etapas de la perimenopausia, el mayor cambio es la menor producción de progesterona debido al acortamiento de las fases lúteas y a la mayor cantidad de ciclos anovulatorios, a pesar de tener menstruaciones regulares. La baja en la progesterona es la responsable de la ansiedad, el dolor en las mamas, las palpitaciones, los sudores nocturnos, las migrañas frecuentes y los períodos muy irregulares y abundantes. Y, mientras la progesterona se reduce, el estrógeno aumenta hasta tres veces su valor normal, lo que causa estados de ánimo irritables, dolor en las mamas y períodos abundantes.

Los cambios en la progesterona y el estrógeno durante la perimenopausia.

Dato: El estrógeno alto produce síntomas tanto por los efectos directos de la hormona como por los efectos indirectos que tiene sobre los mastocitos y la histamina.

Como los síntomas de la perimenopausia se derivan en gran medida de la pérdida de progesterona y no de estrógeno, el tratamiento más adecuado es con progesterona, no con estrógeno. Además, para llevar un poco de tranquilidad, sí es posible concebir durante la perimenopausia.

En el libro Cómo mejorar tu salud hormonal [que pronto publicaremos con Ginecosofía en Latinoamérica] puedes encontrar ideas de tratamientos. Allí hablo de mi combinación favorita, magnesio más taurina, y también de la moderna terapia con hormonas bioidénticas, que incluye estrógeno transdérmico y progesterona natural.

También puedes leer estos artículos relacionados en mi blog (en inglés):

· Medicación de rescate para la perimenopausia
· La alimentación y la progesterona natural como tratamiento para las menstruaciones abundantes
· Por qué prescribo yodo para el dolor de mamas, los quistes ováricos y el trastorno disfórico premenstrual
· El rol de la histamina y los mastocitos en el síndrome premenstrual y el trastorno disfórico premenstrual

 

 

 

Lara Briden

Médica naturópata especialista en el ciclo menstrual. Ve el cuerpo como un sistema lógico y regenerativo que sabe qué hacer cuando se le brinda el apoyo adecuado. En sus veinte años de práctica, ha aprendido que los problemas de la menstruación responden increíblemente bien a la nutrición y otros tratamientos naturales. Su misión es llevar ese mensaje a las mujeres en todas partes para empoderarlas y que tengan períodos fáciles y asintomáticos.