Texto: Lara Briden
Traducción: Vero Gelman
Foto de Pexels

 

 

Es muy común que se prescriba la píldora anticonceptiva para “regular la menstruación”. Sin embargo, los anticonceptivos no hacen eso, porque generan un sangrado por abstinencia que no es una verdadera menstruación.

En este primer episodio de mi podcast/video de You Tube, cuento cómo son las menstruaciones reales en comparación con los sangrados provocados por la píldora y explico por qué, desde un punto de vista médico, no hay motivos para sangrar una vez al mes cuando se toman anticonceptivos orales.

También analizo la diferencia entre las drogas anticonceptivas y las hormonas naturales que produce nuestro cuerpo.

Transcripción del podcast

 Si quieres escuchar el episodio en inglés, puedes hacerlo aquí.

Hola. Les doy la bienvenida al episodio 1 de “El podcast de Lara Briden”. Aquí les comparto explicaciones simples sobre cuestiones vinculadas a la salud femenina, así como respuestas a algunas de sus preguntas.

Mi nombre es Lara Briden. Soy médica naturópata y autora de los libros Cómo mejorar tu ciclo menstrual y Cómo mejorar tu salud hormonal.

Mi acento en inglés revela mi origen canadiense mezclado con algunos años en Australia. Actualmente vivo y trabajo en Christchurch, Nueva Zelanda, desde donde les hablo hoy, en una lluviosa mañana de verano en esta parte del mundo.

En este, mi primer episodio, vamos a analizar un tema que considero central para la salud sexual y (no) reproductiva: Por qué el sangrado que provoca la píldora anticonceptiva no es lo mismo que la menstruación.

Creo que si podemos tener esto en claro y comenzar a usar las palabras adecuadas al referirnos a los ciclos menstruales, vamos a poder entender mejor muchas cosas.

Comencemos por definir qué es una verdadera menstruación. Estoy hablando del sangrado que viene al final de un ciclo menstrual ovulatorio natural, definido por una serie de eventos hormonales que dan lugar a la ovulación y a la producción de las hormonas estradiol —nuestro principal estrógeno— y progesterona en los ovarios.

En otro episodio explicaré por qué la ovulación es el principal evento del ciclo menstrual, pero por ahora créeme que así es. Por lo tanto, cualquier sangrado que no suceda aproximadamente dos semanas después de la ovulación no puede considerarse verdaderamente una menstruación. Puede tratarse de 1) un sangrado anovulatorio, algo muy común de lo que hablaremos en otra ocasión, o 2) un sangrado por abstinencia de la píldora, que es el tema de este episodio.

Entonces, si la ovulación es el principal evento del ciclo menstrual, y la píldora anula la ovulación, eso significa que obviamente la píldora no puede inducir o regular el ciclo menstrual. Por supuesto, es muy confuso que a veces se prescriba la píldora justamente para regular la menstruación. Enseguida hablaremos de eso.

Primero veamos cómo funciona ese sangrado mal llamado menstruación que tienes cuando tomas la píldora. Básicamente, cualquier método anticonceptivo que combine estrógeno y progestina (sea la píldora, el parche o el Nuvaring —un anillo vaginal anticonceptivo—) puede, con la dosificación adecuada, inducir un sangrado por abstinencia y programarlo incluso con una regularidad mensual.

Pero ese sangrado mensual es solo una imitación de la menstruación.

Nuestro ciclo menstrual es mensual porque ese es el tiempo aproximado que lleva la preparación de la ovulación, seguida de la ovulación y de la fase lútea de dos semanas en la que producimos progesterona y luego la perdemos, lo que resulta en el sangrado menstrual.

Cuando tomamos la píldora o usamos el Nuvaring, ninguna de esas cosas suceden; no hay ovulación, no hay fase lútea y no hay progesterona. Por eso es que el sangrado de los anticonceptivos es un sangrado artificial programado. Además, puedo decir con seguridad que no hay elementos médicos que justifiquen este sangrado mensual causado por la abstinencia de las drogas anticonceptivas.

También es necesario tener en cuenta que cuando usamos anticonceptivos hormonales, no hay en el cuerpo estradiol ni progesterona. Lo que hay, en cambio, son drogas anticonceptivas con nombres como etinilestradiol y levonorgestrel, que apenas se asemejan al estradiol y la progesterona.

Piensa en esto: si mientras estás usando anticonceptivos hormonales combinados como la píldora o el NuvaRing, te hicieras análisis de sangre para medir el estradiol y la progesterona, tus niveles serían casi nulos. De hecho, los análisis darían niveles menopáusicos de estas hormonas. ¿Por qué es eso? Justamente, porque la píldora anula las funciones ováricas e inhibe la producción de estradiol y progesterona. Y la reemplaza con drogas que, aunque imiten estas hormonas, no lo son, y por ende no aparecen en un análisis de sangre.

Y no solo no aparecen en un análisis de sangre, sino que las drogas anticonceptivas tampoco tienen los mismos beneficios para la salud que las hormonas, porque simplemente no son hormonas.

Aquí llegamos a lo más importante de todo este asunto: el estradiol y la progesterona, nuestras hormonas verdaderas, no sólo sirven para hacer bebés. También promueven la salud a largo plazo en nuestro organismo de muchas maneras. Por ejemplo, el estradiol es fantástico para el metabolismo y el ánimo, fortalece músculos y huesos, mejora la sensibilidad a la insulina y activa los “neurotransmisores de la felicidad”, como la serotonina y la dopamina. El estrógeno es fundamental para regular nuestro ánimo y prevenir la depresión. Por su parte, la droga anticonceptiva etinilestradiol —el “estrógeno” de la píldora— aporta solo una versión parcial de estos beneficios.

Este es solo el principio de una larga lista de motivos por los que las drogas anticonceptivas no son tan buenas como las hormonas reales.

La diferencia más significativa no está en el estrógeno, sino entre las progestinas y la progesterona. Las progestinas son esteroides fabricados para parecerse a la progesterona. A diferencia del estrógeno sintético, que logra brindar algunos beneficios para la regulación del estado de ánimo y la salud en general, los efectos de las progestinas en nuestra salud son generalmente negativos en todos los aspectos en los que la progesterona tiene efectos positivos.

Por ejemplo, la progesterona es buena para el pelo y la piel, porque protege al cuerpo de ciertos efectos de los andrógenos (hormonas masculinas). Muchas progestinas, por el contrario, son androgénicas o creadas a partir de la testosterona y, por lo tanto, pueden provocar o empeorar síntomas vinculados a los andrógenos, como las grietas en la piel, el vello facial y la pérdida del cabello.

Otra diferencia entre la progesterona y las progestinas es que la progesterona es generalmente muy buena para regular el ánimo y el sueño, mientras que hay estudios que muestran que las progestinas pueden causar o empeorar los estados de ansiedad y depresión.

Por último, la progesterona ayuda a reducir el riesgo de cáncer de mama, mientras que los estudios indican que todos los tipos de progestina pueden aumentar ligeramente los riesgos de cáncer de mama.

En realidad, la única semejanza que hay entre la progesterona y las progestinas es que ambas tienen el efecto benéfico de generar un adelgazamiento del endometrio o revestimiento uterino, lo que a su vez genera menstruaciones menos abundantes, y eso es bueno.

En todas las otras partes del cuerpo, incluyendo las mamas y el cerebro, los efectos de la progesterona y las progestinas suelen ser opuestos.

En resumen, hay dos factores que explican por qué los sangrados que se producen con los anticonceptivos no son menstruaciones. Uno, como hemos visto, es que las drogas anticonceptivas no son realmente hormonas y no aportan a nuestro organismo los mismos beneficios que estas. Y, por otro lado, no hay ningún elemento médico que indique la necesidad de tener el sangrado mensual que provocan los anticonceptivos combinados.

En cambio, hay dos factores médicos que explican la importancia de tener un sangrado menstrual natural aproximadamente una vez por mes. Por un lado, la ovulación mensual es la forma que tiene el cuerpo de fabricar su dosis mensual de hormonas benéficas. Por el otro, la ovulación mensual es un indicador de salud.

En base a esta concepción de la ovulación como indicador de salud, el Colegio Estadounidense de Ginecología y Obstetricia publicó, en el año 2016, un documento titulado “Menstruation in Girls and Adolescents: Using the Menstrual Cycle as a Vital Sign” (Menstruación en niñas y adolescentes: El ciclo menstrual como signo vital).

En el documento, el Colegio recomendaba a quienes realizan atención en Salud “siempre preguntar a sus consultantes sobre su menstruación” —en relación al ciclo menstrual natural— e iban aún más allá, diciendo que “deberían aconsejar a las niñas y adolescentes registrar y hacer un seguimiento de sus ciclos”. Esto resulta bastante radical para una institución de este tipo. Para mí fue muy emocionante leerlo en 2016. El documento señala que con estas prácticas, el personal de Salud mostraría a sus consultantes que la menstruación natural es un reflejo importante de su salud general.

Ahora bien, si eres alguien a quien le prescribieron anticonceptivos para regular su ciclo menstrual, te debe resultar un poco confuso todo esto; y no eres la única. De todas las personas que usan píldoras anticonceptivas, casi una de cada tres las toman para regular la menstruación.

Y aquí estoy yo diciendo que no es así, que el sangrado que tienes con la píldora no es un sangrado menstrual —lo que a esta altura ya te parecerá obvio— y que los anticonceptivos no regulan las hormonas, sino que las anulan. Por eso mencioné al principio de este podcast que es muy necesario comenzar a usar las palabras correctas para describir el ciclo menstrual.

Lo adecuado sería, por ejemplo, decir que los anticonceptivos suprimen la menstruación, con lo que pueden aliviar algunos síntomas vinculados a esta. Y que eso puede ser bueno para algunos problemas de salud, como la endometriosis. Sin embargo, sería importante reconocer que hay otras formas de tratar la endometriosis, como explico en mi libro Cómo mejorar tu ciclo menstrual.

En el caso de trastornos que generan ciclos irregulares, como el síndrome del ovario poliquístico (SOP), sería adecuado decir que algunas drogas anticonceptivas pueden suprimir los andrógenos y provocar sangrados por abstinencia con una regularidad que imita la del ciclo menstrual. Y que, además, estas drogas contribuyen a adelgazar y proteger el endometrio. Aun así, no hay motivos para tener ese sangrado mensual por abstinencia y, como analizo en mi blog, hay mejores tratamientos para el SOP, como la terapia hormonal con progesterona natural, que no solo provoca sangrados regulares por abstinencia, sino que también ayuda al organismo a regularizar la ovulación y revertir los síntomas del SOP.

Espero que esta publicación te haya resultado útil. Muchas gracias por escuchar mi primer episodio del podcast. Te invito a compartirlo y dejar tus comentarios.

 

 

 

 

 

 

 

Lara Briden

Médica naturópata especialista en el ciclo menstrual. Ve el cuerpo como un sistema lógico y regenerativo que sabe qué hacer cuando se le brinda el apoyo adecuado. En sus veinte años de práctica, ha aprendido que los problemas de la menstruación responden increíblemente bien a la nutrición y otros tratamientos naturales. Su misión es llevar ese mensaje a las mujeres en todas partes para empoderarlas y que tengan períodos fáciles y asintomáticos.