Andrea Medina
Estás menstruando y…
…no tienes acceso a un baño, aunque donde estás sí hay uno.
…no puedes cambiar tu toalla higiénica, aunque tengas acceso a ellas, o no te puedes cambiar la ropa manchada, aunque tengas ropa limpia.
…no puedes elegir el insumo menstrual que quieres usar, aunque exista una diversidad en el mercado.
…te cuestionan que menstrúes, aunque tengas edad suficiente para hacerlo.
…no puedes tomar medicamentos paliativos para el dolor, aunque existan muchos en las farmacias.
Estas son algunas de las realidades que vivimos actualmente las personas menstruantes con discapacidad, producto de las brechas y barreras sociales y económicas existentes en nuestras comunidades.
Los derechos sexuales y reproductivos de las personas con discapacidad son constantemente invisibilizados en la sociedad. Se nos infantiliza o se nos considera personas asexuadas, que no vivimos procesos referentes a la salud sexual y reproductiva y, por lo tanto, tampoco a la salud e higiene menstrual.
Estas prácticas trastocan nuestros derechos humanos como personas menstruantes con discapacidad y se suman al hecho de que nuestros derechos ya se encuentran vulnerados en otros ámbitos.
- Estás menstruando y no tienes acceso a un baño, aunque donde estás sí hay uno.
Muchas personas menstruantes usuarias de silla de ruedas o en situación de dependencia no tienen acceso a un baño con medidas de accesibilidad en los lugares a los que asisten, como por ejemplo centros educativos, de salud o esparcimiento, lugares de trabajo e inclusive en sus propias viviendas. Su participación en diversas actividades se ve limitada porque no pueden realizar este acto básico.
¿Se imaginan no poder ir al baño y más aún estar menstruando? Esta es una triste realidad que se vive en diversos lugares del mundo. A veces, aunque existan baños con medidas de accesibilidad, el problema persiste, porque son ocupados como bodegas o hay que solicitar una llave para poder usarlos.
- Estás menstruando y no puedes cambiar tu toalla higiénica, aunque tengas acceso a ellas, o no te puedes cambiar la ropa manchada, aunque tengas ropa limpia.
Muchas personas menstruantes con discapacidad requieren de asistencia para realizar sus actividades de la vida cotidiana, lo que incluye el cambio del insumo higiénico, que por lo general es una toalla desechable, o para cambiarse la ropa manchada. Necesitan una persona que les asista. En la mayoría de los casos, son familiares quienes realizan esta tarea: madres, padres, hermanos, hermanas, hijas o hijos, etc. La persona menstruante debe solicitar su apoyo en un momento que es íntimo y personal.
¿Qué pasa si no hay voluntad de la persona que asiste? ¿Qué pasa si se cuenta con asistencia sólo durante algunas horas del día? Lamentablemente, son situaciones que ocurren a diario.
- Estás menstruando y no puedes elegir el insumo menstrual que quieres usar, aunque exista una diversidad en el mercado.
En los ejemplos anteriores se ha mencionado sólo las toallas higiénicas desechables como insumo menstrual, aun cuando existen otros en el mercado, como las toallas reutilizables, la copa menstrual, los tampones o la ropa interior menstrual. Esto pasa porque muchas veces las personas menstruantes con discapacidad no tienen otra opción que usar toallas higiénicas desechables, por su fácil uso, su bajo costo o porque la decisión de qué insumo usar no es suya (aunque sea su cuerpo).
En primer lugar, las toallas higiénicas desechables son usadas por muchas personas con discapacidad porque son fáciles de utilizar y tienen instrucciones claras. Algunas personas con discapacidad física tienen limitaciones para usar insumos que van dentro de la vagina, como tampones o copas menstruales, mientras que algunas personas con discapacidad intelectual requieren instrucciones de uso en lenguaje claro.
Además, en comparación con otras opciones, las toallas higiénicas desechables son de bajo costo, lo que facilita el acceso a las personas con discapacidad y sus familias, que se ven empobrecidas debido a las barreras a las que se enfrentan como producto de la discapacidad: mayor necesidad de medicamentos e insumos médicos, costos de transporte, educación, salud y asistencia personal, versus menor acceso al trabajo de las personas con discapacidad y sus familias. Si bien a largo plazo las toallas higiénicas desechables son más caras, muchas personas con discapacidad no disponen de un presupuesto para cubrir el costo inicial de un insumo menstrual reutilizable.
En otras oportunidades, la falta de acceso a un baño accesible impide que se utilicen toallas higiénicas reutilizables, copas menstruales o ropa interior menstrual, porque se carece de un lugar donde poder realizar su limpieza de forma correcta. En otros casos, a pesar de que la persona menstruante con discapacidad quiera emplear un insumo reutilizable, no puede hacerlo porque le es complejo realizar la limpieza de estos productos o no cuenta con asistencia para ello.
Esto último lleva a que muchas veces la decisión sobre qué insumo menstrual usar no pase por la propia persona menstruante con discapacidad, sino por su familia o asistente. Muchas veces no se respeta su autonomía para decidir, sobre todo de quienes requieren asistencia o son personas con discapacidad intelectual, lo que afecta su salud e higiene menstrual. Es así como son otras personas que deciden qué insumo usarán, por la comodidad para quien asiste al momento de utilizarlo o de enseñar a emplearlo o porque simplemente a quien asiste le place que sea ese tipo de insumo, en vez de otro.
- Estás menstruando y te cuestionan que menstrúes, aunque tengas edad suficiente para hacerlo.
La infantilización de las personas con discapacidad ha provocado que muchas personas sin discapacidad cuestionen u olviden nuestros derechos sexuales y reproductivos, entre los que también se incluye nuestra salud e higiene menstrual.
A veces las personas dan por hecho que, por ser una persona con discapacidad física, no menstrúas. Además, muchas veces, cuando se produce información sobre salud e higiene menstrual, no se generan contenidos en formatos accesibles para personas con discapacidad visual, auditiva, intelectual o personas neurodivergentes. Todo esto hace que las personas con discapacidad queden excluidas de la información, que es un derecho.
- Estás menstruando con dolor y no puedes tomar medicamentos paliativos, aunque existan muchos en las farmacias.
Las personas con discapacidad tienen un mayor nivel de vulnerabilidad socioeconómica, es decir, tienen menores ingresos y priorizan atenciones médicas vinculadas a su condición de base, por sobre controles preventivos o relacionados a otras condiciones médicas más comunes.
Esto produce que, si una persona menstruante con discapacidad tiene dolor o alguna complicación con su menstruación, no consulte a profesionales de salud y no acceda a medicamentos y/o tratamientos que podrían aliviar sus dolencias.
Si bien la salud sexual y reproductiva tiene una cobertura básica en los servicios públicos de salud de Chile, en general con un bajo o inexistente costo, muchas personas con discapacidad no se realizan controles de este tipo porque deben incurrir en traslados de alto valor, requieren la asistencia de una persona que les acompañe o no cuentan con información sobre el tema.
Además, tanto en salud pública como privada, no se cuenta con camillas adaptadas para personas con discapacidad usuarias de silla de ruedas ni información en formatos accesibles como lengua de señas, sistema Braille o lectura fácil. Cabe mencionar que si la persona asiste acompañada, el personal de salud habla con la persona que asiste y no con la consultante.
Esta son algunas de las barreras con las que vivimos las personas menstruantes con discapacidad a diario, que sólo profundizan y aumentan la discapacidad, generando mayores niveles de vulnerabilidad y desprotección.
Debemos avanzar hacia una sociedad que incluya a las personas con discapacidad en todos los aspectos, incluidos los derechos sexuales y reproductivos y la salud menstrual, reconociendo que las personas somos diversas y autónomas, tenemos cuerpos diferentes y requerimos de insumos menstruales accesibles.
Periodista y magíster en comunicación de la Universidad de Santiago de Chile, USACH. Especialista en temas de diversidad, equidad e inclusión, con énfasis en la promoción de derechos de las personas con discapacidad, acceso a la información, vida independiente y accesibilidad.
Fundadora y directora de www.disversa.com, primer medio digital chileno sobre discapacidad e inclusión. Además, es fundadora y presidenta de la Fundación de Osteogénesis Imperfecta Chile, FOICH. Andrea es una mujer con discapacidad.