Texto: Lara Briden

Traducción: Verónica Gelman

Imagen: Dean Raphael

 

Las hormonas ováricas –estrógeno y progesterona– son muy saludables. Como la ovulación es la única forma de producir hormonas ováricas, un ciclo menstrual naturalmente ovulatorio es beneficioso para la salud. 

¿Te sorprende? Los hombres producen testosterona todos los días, por lo que se podría pensar que con las mujeres sucede algo similar, pero no es así. En cambio, producimos nuestras hormonas en una oleada de estrógeno que conduce a la ovulación y se produce una oleada aún mayor de progesterona durante las dos semanas posteriores a la ovulación.

A veces, esto da lugar a una gestación. Pero, incluso cuando no lleva a un embarazo,  la ovulación es muy valiosa porque proporciona hormonas fundamentales y muy beneficiosas para el cuerpo.

Beneficios de la ovulación

Cada dosis mensual de estrógeno promueve el aumento de masa muscular, la sensibilidad a la insulina y la salud a largo plazo de los huesos, el cerebro y el sistema cardiovascular.

Cada dosis mensual de progesterona reduce la inflamación, regula la función inmunológica y contribuye al correcto funcionamiento de la tiroides, el cerebro, los huesos y el tejido mamario.

Los beneficios de las hormonas ováricas se experimentan a corto plazo, porque fortalecen a las mujeres, y a su vez generan reservas metabólicas que contribuyen a la salud a largo plazo.

Según la profesora canadiense de endocrinología Jerilynn Prior, “las mujeres obtienen beneficios de sus 35 a 40 años de ciclos ovulatorios, no sólo en cuanto a la fertilidad, sino también para prevenir la osteoporosis, los accidentes cerebrovasculares, la demencia, las enfermedades cardíacas y el cáncer de mama”. En este sentido, todas y cada una de las ovulaciones son como un depósito mensual para el mantenimiento de la salud a largo plazo.

Para la profesora Prior, el ciclo ovulatorio es un “generador de buena salud”. Además, es un “indicador de buena salud”, ya que cuando estamos saludables, la ovulación llega fluidamente y con regularidad. Cuando no estamos del todo sanas, la falta de ovulación puede ser una señal de ello.

El Colegio Estadounidense de Obstetricia y Ginecología (ACOG, por sus siglas en inglés) avala este planteo. En diciembre de 2015, junto con la Academia Estadounidense de Pediatría, emitieron discretamente una declaración innovadora llamada Menstruación en niñas y adolescentes: uso del ciclo menstrual como signo vital, donde afirman que los y las médicas siempre deben preguntar a sus consultantes sobre la menstruación y aconsejar a las niñas que registren sus ciclos. Al hacerlo, dicen, “podrán mostrar a las mujeres que la menstruación es un reflejo importante de su salud general”.

Aprender a observar, registrar e interpretar un ciclo ovulatorio se llama alfabetización corporal, un término acuñado por la activista menstrual Laura Wershler.

Te invito a pensar en la ovulación como un evento valioso y necesario para el cuidado de tu salud. Me atrevería a decir que si no estás pensando en la ovulación, entonces no estás pensando en salud.

Hay tres razones principales por las que las mujeres pueden no ovular.

Obstáculos para la ovulación

Anticonceptivos hormonales

Los anticonceptivos hormonales detienen la ovulación, porque –por supuesto– ese es su propósito. Apagan la función ovárica y reemplazan el estrógeno y la progesterona con drogas anticonceptivas como etinilestradiol y levonorgestrel, que pueden causar pérdida de cabello y otros efectos secundarios.

Dato: Ningún tipo de anticonceptivo tiene progesterona.

La diferencia fisiológica que hay entre nuestras hormonas reales y los medicamentos anticonceptivos de control de la natalidad afecta todos los sistemas del cuerpo. En comparación con las mujeres que experimentan su ciclo sin intervención médica, las mujeres que toman anticonceptivos tienen alterada su estructura cerebral y un mayor riesgo de depresión y enfermedades autoinmunes.

Alimentarse mal y comer muy pocos carbohidratos

Las mujeres necesitan comida. Esto debería ser obvio, pero en nuestra extraña cultura de las dietas, se hace necesario decirlo. Las mujeres necesitan alimentos para estar sanas y también para ovular y tener ciclos menstruales regulares.

La pérdida de la menstruación debido a la mala alimentación se denomina “amenorrea hipotalámica”. Esto no es un trastorno, sino una decisión inteligente y adaptativa del cerebro, que pausa la reproducción cuando no hay suficiente comida para gestar de manera segura. Esto sucede tanto si quieres bebés como si no, porque así funciona el cuerpo femenino.

Ingerir muy poca comida puede detener la ovulación y la menstruación. Ingerir muy pocos carbohidratos, también. No porque los carbohidratos sean necesarios para la salud, sino porque en algunos casos los carbohidratos son una señal de que la mujer está en un entorno donde hay suficiente comida para tener bebés.

Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP)

El SOP es una condición en la que el cuerpo de una mujer o persona con capacidad gestante tiene un exceso de andrógenos o demasiadas hormonas de las llamadas “masculinas”. Es otro de los factores que pueden dar síntomas de anovulación o falta de ciclos ovulatorios.

El principal motivo de la anovulación en el SOP es la resistencia a la insulina o la insulina alta, lo que puede revertirse con dieta, ejercicio y suplementos naturales como el inositol.

Dato: antes de embarcarte en cualquier tipo de dieta restringida en calorías o carbohidratos para el SOP, fíjate que tu diagnóstico no se haya basado únicamente en una ecografía o un análisis de sangre de AMH. Esas pruebas no son confiables y pueden haber dado lugar a que te digan que tienes SOP cuando en realidad tienes amenorrea hipotalámica. Para ampliar esta información, puedes leer (en inglés): Quizás no es SOP.

En conclusión, el ciclo ovulatorio es importante como “indicador y como generador de buena salud”.

Gloria Steinem dijo que si los hombres pudieran menstruar, la menstruación “se convertiría en un evento masculino envidiable y valioso: los hombres se jactarían de la duración y cantidad de su sangrado”. Iría un paso más allá y diría que si los hombres tuvieran que ovular para producir testosterona, estarían hablando de ello todo el tiempo.