ENREDANDO CICLO MENSTRUAL, TRABAJO DIGNO Y ECONOMÍA SOCIAL

Agenciamiento del ciclo menstrual, cuidado de los cuerpos, los vínculos y los bienes naturales en los procesos de producción y consumo, organización laboral en base a la cooperación y el bienestar: elementos de una política del hacer que aporta aquí y ahora al crecimiento de la economía popular y las relaciones de trabajo no capitalistas.

Texto: Verónica Gelman

A muchas mujeres que buscamos circuitos sanos de consumo, que no queremos comprar en grandes supermercados ni a grandes empresas que explotan y maltratan el planeta y a los seres que lo habitamos, nos alegra ver otros productos en ferias, ver toallitas menstruales de tela, hechas a mano, mezcladas con libros, fanzines y lunarios. Nos gusta comprar sabiendo quién produce eso que vamos a usar, y saber que se puede producir cuidando las relaciones entre las personas y de ellas con el ambiente. Nos gusta también la oportunidad de decir la palabra “menstruación” en voz alta y en la vía pública. Y nos gusta ver emprendimientos que funcionan sin venderse como “la” solución, que no quieren imponernos ritos, miradas ni jerarquías que suplanten aquellas otras miradas de las que buscamos liberarnos. Por todo esto, quisimos difundir la experiencia de Flor de Luna, una red de emprendedoras conscientes. Aquí la voz de una de sus hacedoras, Noelia Sánchez, que nos cuenta su historia y modos de asumir el trabajo.

Nace una flor

Flor de Luna tiene sus raíces en el centro geográfico de Argentina, en las provincias de Córdoba y Santa Fe. Nació de la combinación de tres factores fundamentales en la vida de Noelia, su impulsora: el entusiasmo por los cambios que estaban generando en su ciclo menstrual las toallitas de tela, su formación como trabajadora social y la búsqueda de otro tipo de economías y formas de trabajo tanto en lo personal como a escala comunitaria. Noelia nos cuenta:

Es una productiva feminista. Centralmente distribuimos cuestiones relacionadas a la ginecología natural y a la gestión sustentable y saludable de la menstruación (…) Como sabemos que proponía un fuerte cambio, entendimos que no se trataba sólo de presentar la toallita de tela o la copa, sino de compartir y ayudar a pensar e incrementar la conciencia sobre los modos, los consumos, las formas que tenemos y cómo las podemos mejorar. Entonces, comenzamos con las toallitas pero inmediatamente agregamos material bibliográfico de distintos tipos para generar conciencia sobre la gestión de la salud y de las cuerpas menstruantes y las mujeres. 

En los 9 años que lleva de vida la red Flor de Luna hay un elemento clave que explica su buen camino: el convencimiento profundo de que los productos que elaboran y distribuyen materializan pequeños e importantes pasos en la construcción de un mundo más sano y amoroso.

Para mí, significa una magia impresionante, porque por sus características es una productiva anticapitalista: intenta construir economías más amorosas y cuidadosas. Es magia el hecho mismo de su existencia, su resistencia en medio del capitalismo y que hoy esté tan grande, tan enredada y siempre creciendo a partir de los mismos principios.Surgió con un enorme amor y deseo de compartirles a las mujeres la práctica de gestionar la menstruación de una forma que no tenga que ver con el descarte. Había mucho más que dejar de usar descartables; había todo un cambio de cabeza y de conceptos que también te cambia la forma de vivir tu vida y tus ciclos, que tiene que ver con sacarlo del lugar de lo que se descarta y lo sucio, lo que remite a todas las ideas que hay sobre la menstruación tan negativas en nuestra cultura, y tener la vivencia de esa otra forma te conecta con tu cuerpo, con las señales que te va dando, con la naturaleza, con la luna. Esa era una vivencia que yo ya tenía y me moría de ganas de compartirla con las demás. Y eso se fue expandiendo.Es un espacio de generación de laburo, de espacios de labor entre mujeres y disidencias, que es para mí es increíble, es mágico y súper admirable, porque lo construimos entre todas. Admiro que somos capaces de construir y sostener una red enorme de compañeras, en distintos nodos de producción.

Enredando deseos

Flor de Luna tiene la estructura organizativa de una enredadera. Su tallo central está en la ciudad de Córdoba, donde cuenta con un espacio físico, un grupo coordinador que organiza la producción, administra, articula con otras organizaciones y toma colectivamente las decisiones de la red. Siempre en torno al eje de la salud sexual y reproductiva, tiene diversos nodos productivos, ubicados tanto en Córdoba como en Tostado, el pueblo natal de Noelia en Santa Fe. Comparte Noelia:

Para nosotras, el ingreso económico es fundamental. Es un criterio de trabajo que todas podamos vivir de lo que nos gusta hacer. Siempre hemos podido pagarnos a tiempo, en los primeros días del mes. Generamos un movimiento económico increíble. No puedo terminar de expresar el amor, la alegría y la admiración que me genera que todas podamos hacer esto, es muy esperanzador porque nos muestra que se puede. Nos han hecho creer que el individualismo, que el capitalismo, es un sálvese quien pueda y nosotras estamos demostrando todos los días que se puede producir de otros modos.

En la producción suman más de cincuenta personas. Cada una decide cuántas horas trabaja, según las necesidades y posibilidades que tenga. El objetivo es que cada una pueda trabajar las horas que quiera y cobrar por hora. Entonces, la importancia que tenga ese ingreso en su economía depende de cuántas horas le dedica. Todas las horas se pagan igual y todas pueden además vender los productos, con un porcentaje de ganancia.

Los nodos de producción están formados por mujeres que trabajan en la “casita” (el departamento de Flor de Luna en Córdoba) o en sus casas, grupos o cooperativas que tienen su propio proyecto organizativo, parte del cual es su trabajo con Flor de Luna.

La enredadera se extiende en vendedoras dispersas con todo el país: son el único canal de difusión y ventas a través de internet, las redes sociales, el boca a boca, sus pequeños locales o sus puestos en ferias o en sus casas. En palabras de Noelia:

Somos varios grupitos que nos vamos vinculando de diferentes maneras, cada una en su tarea. Todas tenemos un compromiso total con el trabajo de Flor de Luna, que varía su intensidad según el tiempo que le dedicamos, la antigüedad y la exclusividad que tengamos con el proyecto (…) (Las vendedoras) se suman porque les encanta el sentido que proponemos, ellas son las que más conectan con esa propuesta, y son quienes van a tener contacto con las mujeres que usan los productos, son quienes les van a contar cómo están hechos, por qué, qué cambio proponemos. Y son quienes sostienen económicamente la productiva, ya que sólo vendemos así, por venta directa.

Pétalos, tallos y semillas para compartir

El catálogo de Flor de Luna relatado por Noelia, de punta a punta:

Hay nodos de costura, tintes naturales, serigrafía y armado los diferentes productos: toallitas femeninas de varios tamaños (para posparto, para menstruaciones abundantes, etc.), protectores diarios, protectores mamarios y desmaquillantes de tela, entre otras cosas. Tenemos un kit de regalo para la iniciación menstrual, que incluye toallitas, protectores diarios, un librito para niñas, una bitácora de ciclo, un lunario y una mochilita. También, tenemos un blog y una editorial… Además de distribuir libros de editoriales amigas, tenemos producciones propias, incluido el lunario y la agenda que hacemos cada año. En el taller de serigrafía estuvimos haciendo los pañuelos de la Campaña nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Este taller que forma parte de un proyecto que se llama “Gestando sororidad”, que buscaba generar espacios de laburo para mujeres en situación de vulnerabilidad por la violencia de género. Y en el marco de ese proyecto hemos hecho intervenciones en espacios públicos. En Tostado, hemos acompañado a grupos de mujeres en conversatorios en los que intentamos prevenir las situaciones de violencia de género. En ese contexto, estampamos los pañuelos de la Campaña, de la cual formamos parte.El nodo de mujeres tejedoras se llama “Tejiendo en manada”. Hay uno en Córdoba y otro en Tostado, con las compañeras de la comunidad originaria mocoví. El año pasado tuvieron la oportunidad de venir al festejo del cumpleaños de la productiva y contar su experiencia en su propio idioma. Ellas hacen unas muñequitas tejidas que llamamos “las sororitas libertarias”, que son como un amuleto, parte de los saberes ancestrales que tiene cada una. Y en Córdoba hay un grupo en Villa Libertador, que es una barrio marginalizado. Allí tejen unas fajas menstruales o lunares, que dan calor en la zona del útero para mejorar los dolores en esos días, y también tienen una función energética y ritual. También trabajamos con cooperativas de presidiarias y expresidiarias, por ejemplo, una cooperativa textil llamada “Enlazando nuestras tramas”, que se suma a los grupos de costureras de nuestra productiva, y otra de encuadernación llamada “Fuerza y futuro”, que hace títulos de libre circulación, como “Claves feministas para la negociación en el amor”, de Marcela Lagarde. Y además encuadernan anotadores y otras cositas nuestras. En cuanto a los libros, distribuimos los de editoriales amigas que sirven al propósito amplio de Flor de Luna: Ginecosofía, Madreselva, La Parte Maldita, textos de Casilda Rodrigáñez. Tenemos una biblioteca de libros sugeridos que distribuimos. Como parte de esa biblioteca, el año pasado editamos dos libros propios de poesía: uno es Poesía menstrual, de Sofía Slobodjanac Parisí, una compa que tiene un proyecto terapéutico sobre salud sexual llamado “Mujer pulpo”, y el otro es Lirios caminantes. Poemas para las hermanas, de Camila García Reyna, una compañera nuestra que es una poeta tremenda. El lunario, la agenda y la bitácora son producciones propias que hacemos desde la editorial, con compañeras que van aportando distintos contenidos y las ilustraciones. Llevamos tres años haciendo la agenda y cinco años haciendo el lunario. La intención es aportar a la conexión con la ciclicidad de la vida en un sentido más amplio; la de cada cuerpa menstruante pero también la de la naturaleza y de la vida frente a la linealidad capitalista de los tiempos productivos. Volver a la idea de que hay momentos para hacer y momentos para descansar y reflexionar. Esta es una idea que consideramos anticapitalista y más conectada con la naturaleza, que es por donde nosotras queremos crecer. Hubo años que le pusimos más carga astrológica y otros no tanto. El año pasado tenía información astronómica, vinculada a la agricultura biodinámica. En el caso del lunario de este año, decidimos abordarlo desde la energía de las lunas llenas en contraposición con la energía del sol que hay en cada ciclo, y la integración de esas dos energías. La bitácora es una herramienta de registro de los ciclos menstruales para el autoconocimiento. La idea es contribuir a que las compañeras observen la naturaleza, el cielo, la vida y a sí mismas, cada vez con menos juicios y prejuicios y con más confianza en lo que trae y nos enseña la vida, con más confianza en el afuera y en la observación interior, en las cuestiones que surgen de esa observación. Aportar al fortalecimiento de su confianza en sí mismas y los saberes que tienen en su interior. Entonces, cuidamos que la información que circula no sea cerrada, tipo “en la luna llena tenés que hacer esto y lo otro” sino ir más a una invitación a ver qué te mueve cada luna y cada momento de tu ciclo y cómo van haciendo esa danza, cómo se interpelan tu propio ciclo y las fases de la luna. O sea, no dar un saber cerrado sino algo que aporte a que cada compañera haga su propio camino, genere su propio autoconocimiento, y que agregue confianza en lo que ya sabe de sí misma, en su propia voz, su intuición.

Sangre y sudor… sólo para sanar y amar

Flor de Luna se considera un emprendimiento anticapitalista. Para poder caminar por los márgenes de un mercado que marca las reglas de juego del mundo, han definido y sostienen firmes criterios de trabajo que guían sus pasos. Estos se basan en la colaboración, la cooperación y la sustentabilidad, entendida como el cuidado de las personas y la tierra. Así organizan sus tareas, deciden a quién sumar a la productiva, con quién asociarse, qué productos vender y dónde.

El criterio de cuidado de las personas y el de sustentabilidad nos parecen fundamentales, son nuestros criterios centrales. El caso de los desmaquillantes, por ejemplo, es un producto que era muy fácil hacer para nosotras, con las telas de algodón que teníamos, es muy cercano a lo que ya hacíamos. Y era una necesidad para algunas compañeras, que estaban usando productos descartables y empaquetados. Intentamos generar conciencia de que no da lo mismo las formas en que fueron producidas las cosas que consumimos y que en la mayoría de las cosas que circulan en el capitalismo, para producirlas se destruyó un montón el ambiente. La copa menstrual es un producto que requiere una producción industrial que no podemos controlar, pero bueno, la elegimos porque la vemos como un camino, una transición hasta encontrar empresas que nos convenzan cada vez más de su forma de trabajar. Es una discusión que tenemos y la distribuimos desde hace muchos años porque vemos que la copa en sí mejora mucho esa conexión que buscamos con la menstruación, al mismo tiempo que, como se puede usar muchos años, no requiere una producción masiva.En cuanto a los lugares de venta, el criterio tiene que ver con alimentar economías más amorosas y las economías de las mujeres. En el caso de los locales, en general es porque nos escribió una compañera que tiene un local familiar, pequeño. No vamos a tener las cosas en supermercados o grandes tiendas o farmacias. No salimos a buscar, no tenemos estrategias para captar vendedoras. Invitamos a que se acerquen y las personas que se suman es porque nos conocen y les atrae mucho nuestro modo. Y confiamos en la energía que se va generando, Flor de Luna atrae gente muy bonita, siempre lo hizo y confiamos en eso.

La flor en su monte nativo

“Estamos construyendo una economía social popular. La construimos y la sostenemos todos los días, y crecemos con el crecimiento del sector”.

Flor de Luna se asume parte del mundo de la economía popular, del cual se alimenta y al que le aporta al enredarse con una variedad de emprendimientos: desde las editoriales y cooperativas de trabajo con las que comparten la producción hasta organizaciones más amplias, como la CTEP (Confederación de Trabajadoras y Trabajadores de la Economía Popular), que en Argentina nuclea y expresa las reivindicaciones diversas de este sector.

“Tratamos de trabajar con productivas que se manejen con los mismos criterios y en nuestro entorno hay un montón y son nuestros compañeres, nuestra red de vida. Participamos de compras comunitarias, de espacios de producción de la economía popular y de organizaciones sociales, vendemos y compramos en ferias agroecológicas, autogestivas, la FLIA (Feria del Libro Independiente y A…). Es la gente que nos rodea y las experiencias que nos rodean. Es el medio en que nos movemos en el cotidiano”, cuenta Noelia.

Así como el anticapitalismo y el pensarse dentro de la economía popular, el feminismo ha sido un punto de partida para Flor de Luna. En su “casita” han realizado diversas actividades para trabajar sobre los modos en que se nos impone el género mujer y los modos de habitar nuestros cuerpos, como ser ritos de la luna, charlas sobre alimentación, talleres sobre el ciclo menstrual, clases de yoga, conversatorios y talleres sobre el amor romántico, entre otras.

Uno de sus principios iniciales ha sido el de aportar a la economía de las identidades más postergadas del mercado laboral. La productiva prioriza el trabajo de mujeres, sean biológicas o trans. Sin embargo, Noelia aclara que no es un principio rígido, por un lado, porque no se identifican con la mirada esencialista que valora lo femenino por sobre otras experiencias de género, y por el otro, porque reconocen que, igual que los hombres en situación de encierro con quienes ya trabajan, también los varones trans y personas no binarias tienen dificultades para mantener trabajos dignos en un mercado que discrimina y explota a todas las personas.

El horizonte es generar y sostener espacios de labor que sean espacios de la vida, de encuentro entre personas, que quienes trabajan allí quieran estar allí, sientan que les construye, donde puedan participar y pensar juntas, compartir desde un ser compañeras colaborando.

Para contactarlas o conocer más sobre este proyecto, sólo hay que ingresar a www.flordeluna.com.ar