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Cómo los anticonceptivos anulan las hormonas y por qué debería importarnos

diciembre 09, 2019

 

Texto: Lara Briden

Traducción: Verónica Gelman

Imagen: Alina Tijen Çelik

La píldora anticonceptiva fue un paso importante en nuestra lucha por la legalización de la anticoncepción. Celebro eso, por supuesto. Además, los anticonceptivos hormonales pueden funcionar como medicina para enfermedades debilitantes como la endometriosis severa y las menstruaciones muy abundantes. También celebro eso.

Lo que no celebro es el discurso distorsionado que presenta a los anticonceptivos hormonales como los únicos métodos anticonceptivos. Ni celebro su prescripción médica para “equilibrar las hormonas” ante cualquier síntoma de desajuste hormonal que pueda surgir en mujeres adultas y adolescentes.

Los anticonceptivos hormonales no equilibran las hormonas

Prescribir este tipo de anticonceptivos para “equilibrar las hormonas” simplemente no tiene sentido.  Estos anticonceptivos no equilibran las hormonas; las desconectan. Al anular la ovulación, desconectan el estrógeno y la progesterona. Generan una especie de “menopausia química” y luego instalan las drogas anticonceptivas como un “reemplazo hormonal” en el organismo. Eso podría funcionar si las drogas anticonceptivas fueran tan benéficas para nosotras como nuestras propias hormonas. Pero no lo son. Las drogas anticonceptivas ni siquiera son hormonas.

Las drogas anticonceptivas no son hormonas

El estradiol y la progesterona son hormonas verdaderas. Las drogas anticonceptivas, como el etinilestradiol, el levonorgestrel y la drospirenona, son moléculas cuya estructura es distinta a la de las hormonas humanas y no aportan los mismos beneficios a nuestro organismo. He aquí algunos ejemplos:

El estradiol incide en la respuesta a la insulina. La droga que lo reemplaza, el etinilestradiol, es un posible causante de resistencia a la insulina. Este problema del etinilestradiol con la insulina hace que la píldora sea un tratamiento especialmente inapropiado para el síndrome de ovario poliquístico (SOP), que puede ser generado por la resistencia a la insulina.

La progesterona promueve el crecimiento del cabello. La droga que la reemplaza, el levonorgestrel, provoca pérdida del cabello.

El levonorgestrel y otros tipos de progestina también pueden causar depresión, dolor de cabeza, acné y otros efectos colaterales. Para ampliar esta información, pueden leer, en inglés, La diferencia clave entre la progesterona y las progestinas.

Sin dudas, las drogas anticonceptivas pueden tener beneficios. Como mencioné en el párrafo inicial, reconozco que en ocasiones pueden eliminar el dolor y el sangrado abundante (aunque otras veces no ayuden para nada). También reconozco que en ocasiones pueden mejorar el acné (aunque regresará cuando se deje de ingerir la droga). Para ampliar este tema, pueden leer, en inglés, Cómo prevenir y tratar el acné al dejar la píldora. Pero las drogas anticonceptivas nunca “regularizan la menstruación” porque el sangrado que tienes con la píldora es causado por la abstinencia de la droga. Al respecto, puedes mirar este video, en inglés: Por qué los anticonceptivos hormonales no pueden regularizar las hormonas.

Las drogas anticonceptivas pueden prevenir gestaciones, pero no son el único método para hacerlo.

Las drogas anticonceptivas no son el único método anticonceptivo posible

Suelo tener conversaciones con mis consultantes más o menos de este tipo:

“¿Qué método anticonceptivo usas?””

“No uso anticonceptivos. Uso preservativos”.

Lo que está instalado en el imaginario parece ser: “La anticoncepción es hormonal o no es”.

Sin embargo, hay muchos otros métodos anticonceptivos, como los preservativos, el DIU de cobre y el dispositivo anticonceptivo Daysy. Al respecto, puedes leer, en inglés:  Los 5 mejores tipos de anticoncepción natural.

¿Soportarían los hombres un anticonceptivo hormonal?

Imaginemos un mundo en el que la anulación de las hormonas de hombres adultos y adolescentes fuera una práctica habitual. Imaginemos que les decimos: “Te vamos a anular la testosterona y reemplazarla por una pseudo-testosterona sintética. Te causará aumento de peso, depresión y pérdida de la libido… ¡pero no te preocupes! Todos los chicos la toman”.

Así es el mundo en que vivimos las mujeres adultas y adolescentes. Es hora de repensarlo seriamente.

Si necesitas ayuda para dejar los anticonceptivos, te recomiendo leer esta publicación de mi blog: Cómo dejar los anticonceptivos hormonales, así como mi libro Cómo mejorar tu ciclo menstrual, muy pronto disponible en Latinoamérica de la mano de Ginecosofía, en una edición especial con nueva tapa y diseño.