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Cáncer. El universo nos permite crecer

junio 26, 2019

Cuidarnos para que las heridas silenciadas del pasado le cedan lugar al presente

TextoEspacio Interior Astrología

IlustraciónConicuri

 

 

Este sol en Cáncer trae la fuerza que necesitamos para cortar definitivamente las ataduras con las dependencias emocionales. A pesar del dolor, reconocer la autonomía y tomarla: apropiarnos de ella para poder dar las batallas que tengamos ganas de dar. Lo escondido en el inconsciente aflora, y notamos que esto es parte de cuidarnos: limpiar los silencios que nos alejan del registro del presente. El cuidado permite que emerja lo silenciado.

Este ciclo traerá a la conciencia, al menos como un eco, nuestros propósitos más profundos, y evidenciará que sostener de forma indiscriminada estructuras ajenas nos aleja de nuestra propia preservación. El cuidado es una forma de ejercer autonomía. El ejercicio de la autonomía presupone el cuidarse. ¿Qué libertades (conceptuales, emocionales) me permite la sensación de ser capaz de cuidarme? ¿Es posible dejar de buscar afuera un cuidado que el mero hecho de estar ahora con vida evidencia que soy capaz de darme? Y esto no tiene que ver con la soledad, sino con la independencia: ser yo quien decide a quiénes dedico mis afectos, mis amores, mi presencia, es una enorme forma de autocuidado.

Cáncer nos trae la conciencia del espacio necesario para que algo crezca y se despliegue. Comienza, en nuestro hemisferio, el año. Estamos en el punto de menor energía, el punto en el que todo ha llegado a lo más interior, a lo más inferior. Desde ahí, algo comenzará a gestarse: una nueva primavera en ciernes desde el aroma de las hojas que se descomponen. Este invierno en el Sur invita al recogimiento, a la escucha de unx mismx, al encuentro con las propias voces que sólo tienen espacio en ese recogimiento. Este ciclo nos permite preguntarnos cuáles son las formas en las que me permito construir familia, de qué modo puedo satisfacer mi necesidad (tan humana) de pertenecer. Construyo seguridad en la pertenencia, pero no es necesario pertenecer a través de aquello que mi familia exige: la pertenencia es algo que tenemos garantizado por el solo hecho de haber nacido en una familia, pero también tenemos la posibilidad de construir lazos sólidos en donde nos permitamos sostenernos por el amor, eso es: armar una familia en la que el cuidado circule de las formas en las que a cada quien le resulte más potente y no de acuerdo a una serie de pactos inconscientes que debemos obedecer para mantenernos a salvo de la exclusión.

Viviremos, en este ciclo del sol en Cáncer, dos eclipses. El primero, que será el 2 de julio, será un eclipse total de Sol (visible en el hemisferio sur, en algunas regiones de Argentina y Chile) y el segundo, el 7 de agosto, que será un eclipse parcial de Luna (visible en India, China y Rusia, así como en todo Oceanía y parte de África). Estaremos transitando un proceso muy profundo de revisión de las estructuras que construyen ese exterior a partir del que se delimita el espacio interior. Las leyes inhiben ciertas cosas, al tiempo que favorecen la circulación de otras, generando no sólo un afuera (lo excluido, lo prohibido) sino también un adentro. En ese adentro hay cosas que se gestan, se producen, se crean. La gran pregunta que plantearán estos eclipses es si las estructuras que delimitan estos espacios interiores siguen siendo las que necesitamos para crear lo que nos es necesario en este presente. Lo que nos protege y nos ampara genera el espacio de refugio, pero el refugio puede transformarse en cárcel o en desierto, y no cumplir entonces su función. ¿Cuánto de lo que hemos heredado nos alimenta? ¿Cuánto de aquello que hacemos sosteniendo una estructura social nos permite realmente cuidarnos, protegernos, ampararnos? El Estado, gran representante de lo capricorniano, que delimita el espacio de las familias que se aglutinan bajo su ala, está atravesando un evidente momento de transformación, de cambio de restructuración. Sería lindo poder decir que en manos de la insurrección, pero lo cierto es que es en manos de las multinacionales y de una serie de movimientos en las formas que asume el capital. La pérdida de poder del aparato del Estado conlleva una serie de transformaciones en el seno de la sociedad que este organizaba, que cobijaba, y que en muchos casos se resiste a esa transformación. Sin saber cuál es el camino correcto, me permito apenas leer la actual situación como la de una persistencia cada vez más esforzada de una forma del aparato estatal, y la de una afectación y una simulación cada vez más grande para poder ser considerado un buen ciudadano.

Por otra parte, o en eco de lo que mencionamos recién, las transformaciones internas de una buena parte de las familias, los cambios en sus modos de organizarse y vincularse producen, lentamente, modificaciones en las formaciones sociales más complejas que articulan e interrelacionan a esas familias. ¿Cómo sería un Estado compuesto por familias disociadas y entremezcladas profundamente? ¿Qué forma asumiría lo público si en lugar de familias consolidadas y cerradas nos empezáramos a asociar de formas menos fijas, más fluidas? Las posibilidades son transformarse o reaccionar, porque en estos tiempos los cambios llegan a tocar el corazón de la subjetividad. No se trata de algo que sucede solamente afuera, sino que el cambio estará sucediéndonos. Cada quien se sentirá afectadx por estos movimientos que suceden afuera y adentro a la vez, arriba y abajo al mismo tiempo.

Cerramos este texto con algunas preguntas: ¿Cuáles son las historias que vale la pena contar y de qué forma voy a narrarlas para construir el mundo que mi deseo necesita para expresarse y crecer? ¿Qué traerá mi memoria del pasado común con los demás?

Visualización

Entre una cadena de montañas y volcanes que se cierran en círculo, un lago celeste crece gracias al agua que se derrite en la cima de la montaña. Un volcán humea amenazante, pero está en calma. Nada parece agitar el aire templado de la mañana. El sol baña el lago y un pato nada hacia la orilla haciendo un trazo delgado en el agua. En su boca lleva el alimento que permite sobrevivir a sus pequeños pichones que esperan, graznando, en el nido. Del otro lado de montañas, el viento golpea las rocas barriendo la vida que apenas logra adherirse a las hendiduras húmedas. Del lado de adentro, el calor del sol hace crecer las plantas entre las rocas de la montaña, y la vida prolifera con gracia y alegría. Las olas rompen sobre la dura corteza de la montaña, que deja entrar apenas algunas corrientes de agua salada hacia el interior del círculo. En un hueco en la montaña, una cueva se hunde y alberga una familia de marmotas que duermen, apiladas, las unas sobre las otras.